A mejor salud, mayor bienestar y desempeño

Al entrar el año nuevo, nos trae un sentido de un nuevo comienzo; nos da el deseo de renovarnos, hacer cambios para mejorar, y establecer nuevas metas.

Durante las fiestas navideñas, disfrutamos un tiempo especial de actividades con la familia y con amigos.  En todas ellas, el compartir los alimentos con quienes amamos es una parte neural.  Pero… al llegar el año nuevo, nos entra la conciencia del peso.

Si pudiéramos enfocarnos en mejorar la salud más que en bajar de peso, salvo algunas excepciones, lo segundo vendría por añadidura.

Hay ciertos aspectos de nuestro estilo de vida que afectan la salud: lo que comemos, lo que hacemos, lo que decimos, lo que pensamos y lo que heredamos.

En este artículo consideraremos los primeros dos factores -lo que comemos y lo que hacemos.

Lo que comemos 

A la mayoría nos es fácil entender que, para que el automóvil funcione bien y tenga una vida larga, debemos cuidar el tipo de gasolina, aceite y piezas que le ponemos.  Sin embargo, de alguna manera hemos llegado a creer que los humanos podemos comer cualquier cosa sin que se vean afectadas las funciones del cuerpo -nuestra salud.  Esto se debe a que hemos experimentado, vez tras vez, que, a pesar de lo que comemos, el cuerpo sale adelante, gracias a que echa mano de los recursos que almacena …. ¡hasta cierto punto!  Una vez agotadas las reservas, ya no es así.

“Somos lo que comemos.”  ¿Has escuchado esto antes?  

A continuación, algunos lineamientos básicos y fáciles de recordar, que te ayudarán a tomar decisiones más sabias en cuanto a tu alimentación.  

  • Considera comer más de esto, para obtener los nutrientes que requieres:
  • Aléjate de estos alimentos:
    • carnes procesadas (embutidos, salchichas, carnes enlatadas, preparaciones con contenido de carnes)
    • alimentos procesados (los que provienen de una fábrica)
    • Los blancos” – harina, azúcar y leche, y productos que los contengan (donas, bebidas embotelladas, helados, etc.)
  • Reduce la ingesta de estos productos:
    • carnes rojas (res, ternera, puerco, cordero, cabrito)
    • dulces en general
  • En lugar de ingerir 2 o 3 alimentos abundantes al día, procura hacer 5 comidas más pequeñas.  Reduce el tamaño de las 3 que normalmente haces, y entre ellas, toma un snack -una fruta, una mezcla de nueces y frutos secos, o palitos de vegetales, por ejemplo.

Lo que hacemos

Mencionaremos tres cosas que cualquiera puede hacer, y que ayudan a mejorar y conservar la salud.

  • Ejercicio.  

La actividad física practicada regularmente beneficia la salud.  Por ejemplo, en los siguientes aspectos:

    • ayuda a adecuar el peso corporal
    • combate enfermedades y amenazas a la salud
    • mejora el humor
    • incrementa el nivel de energía
    • promueve un mejor descanso durante el sueño

¿Cuál es el mejor ejercicio para ti?

Lo primero que hay que considerar es si tienes alguna lesión o enfermedad.  De ser así, debes consultar a tu médico.

De lo contrario, las mejores opciones son:

    • el ejercicio que más te guste y más disfrutes
    • el que tengas más a la mano:
      1. en casa (una bicicleta estacionaria, una caminadora, etc.)
      2. cerca de casa o del trabajo (un gimnasio, una piscina, etc.)
  • Hobbies o aficiones.  

El practicar lo que uno disfruta trae alegría y un sentido de plenitud, y promueve la relajación.  Todo ésto tiene influencia positiva sobre la salud y el bienestar.  

Procura practicar al menos una actividad que disfrutes.  Puede ser cualquier cosa -desde un deporte, hasta formar parte de un grupo de tejido, tocar un instrumento, participar en alguna obra de caridad, o tomar un curso nuevo.

  • Toma suficiente agua.  

Si procuras evitar tener la sensación de sed, estarás en buen camino.  

El agua que tomamos es directamente proporcional a la salud.  Sabemos que el cuerpo está constituido de ¾ partes de agua.  ¿Cómo creer que podemos andar por la vida sin tomar suficiente agua?  Sabemos que debemos regar las plantas y los árboles del jardín.  De lo contrario, se marchitarán.  De igual manera, debemos “regar” las células del cuerpo para que no se “marchiten” y puedan seguir realizando sus funciones.  Con el tiempo, una célula deshidratada pierde la capacidad de hacer lo que debe hacer, y poco a poco, la salud se va afectando.

Por último, una sugerencia.  A fin de que un cambio de hábitos perdure, hay que tomar pasos pequeños.  Si tratas de implementar demasiados cambios a la vez, probablemente te sentirás sobrepasado, lo cual te va a desanimar, impidiendo que perseveres.  

Lo que puedes hacer es escribir una lista de los cambios que crees te serán más útiles y que definitivamente te interesa realizar.  Luego, haz un plan para irlos agregando de uno en uno, durante los siguientes 6 u 8 meses.

Para empezar, te sugerimos escoger el cambio que sientas que más falta te hace, o el que te parezca más sencillo.

El plan pudiera consistir en introducir un cambio de la lista cada 3 o 4 semanas.  El proceso mismo te ayudará a desarrollar la habilidad de cambiar, y los resultados que observes y sientas te animarán a seguir adelante.

¡Deseamos que pronto te conviertas en la versión más saludable y feliz de ti mismo!   

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